Ale! Ya
estoy de nuevo en París.
Casi he
venido rodando, porque me querían cobrar exceso de equipaje, pero no por la
maleta, nooo, sino porque he estado unos días en
Bilbao y Castellón castigando mi hígado y saltándome el régimen de visitas a la
nevera.
¿Sabiais que al pronunciar la frase: "Estas fiestas he engordado"
se queman 150 calorías? Que noooo, que es broma. (ya os imagino habiendo pronunciado
4 ó 5 veces antes de ver que era broma)
Pues nada, ahora estoy de
vuelta, menos fresca y más lozana que cuando me fui.
En este post había pensado hablar del hueco insustituible que ha dejado en mi
la marcha de mi profesor de Francés, ese hombre tierno y comprensivo que ha
preferido irse a Rusia que volver a darme una hora de clase. Era un encanto,
mas majo él. Le voy a echar de menos, sobretodo ahora que sabia pronunciar su
nombre; Gregoire. (/greguar/ con "r" d gorgorito)
Pero me he puesto a escribir y lo que me ha salido es una evaluación del ya
difunto 2012, y es que ha sido un año interesante.
Lo primero que
me ha venido a la cabeza son mis propósitos de año nuevo.
- Aprender Francés, este tema me tiene sensible por lo que ya he comentado antes (pero es que no me lo quito de la cabeza ¿Quien demonios se va a Rusia?, que allí solo hay montañas rusas y ensaladilla ¡Quien!)
- Conseguir el Tupé de Imanol Arias.
- Dominar el mundo
- Ver las películas de "Harry Potter" y no decir todo el
rato; "Viene a tu casa un tipo con pinta de vagabundo y te dice que eres
mago y tu te lo crees, mucha lógica"
- Mi propósito colectivo para el 2013 es que cambiéis. Estoy descontento con
vuestras vidas.